Los lazos familiares son uno de los más fuertes contribuyentes para el desarrollo del carácter individual del niño o el adolescente.
Muchos de nosotros pasamos años tratando de entender, borrar, o copiar la influencia de nuestra unidad familiar. Cuando la ira por tradición, es parte de una familia, ésta se propaga como un virus a las generaciones futuras. Cuanto más amplia sea la difusión, más difícil es contenerla.